Cuatro y Silencio Blanco…

Estemos atentos y abrid hueco para que nos veamos todos al entrar.

Ya estamos aquí, Cofradía de la Amargura. Poesía que pasa por las calles de Sevilla. Aquí estamos, como siempre fieles a ti, a Sevilla, a su Semana Mayor, a nuestra fe. Porque sino es así, nada tiene sentido.
Seremos tu voz cuando pregones tu silencio en la calle Feria y reviremos contigo en Delgado. Nos llevaremos la izquierda “alante” acompasando el tiempo que te mece. Señor, aguantaremos estoicamente el parón de los Juzgados. Puede que seas despreciado por él, pero en esta soledad nos desprecian a todos, Señor. Y unidos, venceremos siempre contigo, Cofradía de la Amargura.

La chicotá será severa en la entrada en Campana. Una sola marcha, recuerda; elegante, sencillo, como tú, Señor. Abriremos el compás en la Avenida para que llegues a tu casa en el tiempo justo. Y quédate tranquilo. Cuando salgas, tus músicos, ansiosos de nuevo, estaremos allí.
Puerta de Palos, himno a la mitad y Desprecio de Herodes, la cuesta te la decimos ahora, Señor. Súbela fuerte, aguantando los kilos que la vida nos ha puesto en esta Semana por medio.
Cada día, son más los curados y menos los enfermos. ¡Juntos venceremos!

Que se prepare el último turno que en la vuelta más cofrade, solos en la intimidad de los que aman la Sevilla eterna, subiremos de nuevo a los altares a esos Ángeles de amor y misericordia, que son las madres de Santa Ángela. Pronto esperan sus vecinas del Espíritu Santo.

Cofradía de la Amargura, bendita seas, que me has dado lo que más necesito hoy; la humildad, el silencio, la paz en mi interior. Te daré la recogida que juntos guardaremos en nuestros recuerdos. He visto sonreír a los hijos de mis compañeros, la ilusión de Sevilla por el Domingo de Ramos. He sido feliz, Señor, y todo te lo debo a ti. Tu Banda se despide con el himno de tu vida, Silencio Blanco…

Salgamos por el lado izquierdo rápido. La Cofradía debe entrar.
Hasta el año que viene, Señor mío. ¡Feliz Domingo de Ramos!…

40añosTresCaídas

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